Gabriel lleva cuatro años separado. Su hija de ocho años es todo para él. No quiere saber nada del amor, solo se enfoca en su hija y en el trabajo. Todo cambia cuando aparece Vicky, un amor platónico de su adolescencia, ahora una mujer independiente y atractiva. Cuando todo va bien para empezar el romance, ella pone una condición: no sale con hombres que tengan hijos, no los quiere en su vida. Gabriel, frente a esto, dice que no tiene hijos. Su vida se vuelve un infierno desde entonces, tiene que hacer todo tipo de trucos para esconder a su hija y sus cosas en cada cita.