En medio de la nada, había un lugar que marcó la historia del skate y el punk. "The Crest", una meca del skate de los 80, era un monstruo de metal escondido en un club campestre de las afueras de la capital. Ahí se juntaban el skate de alto nivel y la música punk, pura libertad sin filtros. Patinadores profesionales, bandas legendarias, acero de 11 milímetros y, claro, sangre. "Blood and Steel: Cedar Crest Country Club" cuenta la historia de ese parque de skate único que atrajo a patinadores y bandas de todas partes para vivir lo que todos conocían como "The Crest".