El agente encubierto Kowloon, el del tatuaje de dragón, siempre le resolvía casos raros a la policía. Ya lo veían como una promesa. Pero su carácter impulsivo lo metía en puros problemas. Se agarraba a golpes con un detective de Macao y con un veterano gringo, Alexander, que tenía un secreto ligado al pasado de Kowloon.