Principios del siglo XVIII. El cartógrafo Jonathan Green viaja desde Europa hasta el Este. Después de pasar por Transilvania y cruzar los Cárpatos, llega a un pueblito perdido en medio del bosque. Solo la niebla y la casualidad lo llevan a este lugar maldito. La gente de ahí es distinta a cualquier otra que haya conocido. Cavaron un foso profundo para aislarse del mundo, pensando que así se protegían del mal. Pero no se dan cuenta de que el mal ya está dentro de ellos, esperando para salir.