El detective privado Roland Drake resuelve casos y se lía con mujeres fatales en Los Ángeles de los 40, mientras el policía corrupto Barry Tate controla la ciudad. Todo al estilo clásico del cine negro. Drake está en la ruina: lo echaron de su oficina y un caso de personas desaparecidas lo dejó mal parado. La policía y el público lo tienen por acabado. Pero entonces llega la redención... con curvas. La dueña de esas curvas es Katherine Montemar, una morocha sexy que necesita su ayuda. La química es instantánea, su familia desapareció, y eso lo mete en el caso... y en