Juhan Liiv es poeta, pero también detective. En la Estonia de 1890, resuelve asesinatos bien brutales. El Imperio Ruso está cayéndose a pedazos. Sus casos lo llevan a casuchas de campesinos, castillos de alemanes leales al Zar, y bosques donde todavía hacen brujería. Juhan pelea contra el crimen y también contra sus propios demonios. Todos lo tratan como loco, pero al final, el más cuerdo resulta ser él.