En La Habana, Vivo (un kinkajú que toca música) vive con Andrés, un señor mayor que fue amigo de una cantante famosa. Andrés muere, y Vivo descubre una carta y una canción para Marta, su amor perdido que ahora es una estrella en Miami. El animalito cruza el mar para cumplir la promesa. En el camino conoce a Gabi, una chica alborotada que lo sigue. Juntos evitan tormentas, flamencos estrictos y mapaches territoriales. Todo pasa mientras Marta da su último concierto. La película habla de canciones que conectan personas y amistades