Unos cineastas, desde profesionales hasta novatos, aceptan un reto: filmar una película completa solo con un iPhone y equipo básico. Todos tienen las mismas herramientas. La diferencia la hace su visión. Confinados en casa por restricciones globales, demuestran que la falta de recursos puede aumentar la creatividad. Algunos cuentan historias íntimas en espacios pequeños. Otros filman mundos fantásticos en sus cuartos. Esta colección de cortos muestra cómo el ingenio humano no tiene límites, incluso cuando la libertad física se acaba. Es un testimonio de cómo hacer cine auténtico en situaciones extremas.