Dexter Morgan se despierta del coma y descubre que Harrison desapareció. Se da cuenta de todo lo que le hizo pasar a su hijo y agarra viaje a Nueva York para encontrarlo y arreglar las cosas. Pero no va a ser fácil. Cuando Angel Batista, de Miami Metro, llega con preguntas, Dexter sabe que su pasado lo está alcanzando. Padre e hijo lidian con sus propios demonios en la ciudad que nunca duerme, y se meten en un problema más grande de lo que esperaban. La única salida es juntos.