Jade está hasta el cuello en deudas, así que acepta ser la secretaria personal de Eros, el hijo del dueño de una empresa de barcos. El problema es que Eros la quiere como su prometida falsa para quedar bien como heredero. ¿Podrán mantener todo profesional? Además, Eros siente que ya conoce a Jade de antes, pero no recuerda de dónde.