Milo Murphy es la encarnación de la Ley de Murphy: todo lo que puede salir mal, sale mal. Tiene una condición hereditaria que lo jode siempre. Pero él no se amarga, al contrario. Con su optimismo y energía, convierte cada desastre en una aventura loca. Junto a sus amigos, descubre que lo importante es tener buena actitud y no preocuparse por las cosas grandes… total, todo es grande.