Las tensiones entre Sweeney y Roarke estallan cuando uno de los Westies es detenido por tráfico de drogas. Keenan aprovecha el caso para presionar a Sweeney y ganarse la confianza de Polk. La vida personal de Flanagan se desmorona, y Bridget se adentra aún más en su misión mientras las intenciones de Cahill se vuelven turbias.