Claudia perdió a su hija Ángela de manera horrible. Años después, cuando empieza a sentirse mejor, recibe una llamada. La niña dice: "Mamá, soy yo, Ángela. ¡Ven a buscarme!". Esa frase le devuelve la esperanza. Claudia busca ayuda de Salazar, el policía que investigó la desaparición, y de Laura, una chica que Ángela salvó en un accidente. Los tres rastrean a la niña por lugares raros que guardan una verdad bien fea.