Ray Drecker llega a los cuarenta y todo le sale mal. Su esposa lo dejó por un tipo insoportable, se quedó con los hijos, y encima la casa se le quemó sin tener plata para arreglarla. Pero todo cambia cuando se reencuentra con Tanya, una vieja conocida. Para salir del hoyo, y convencido por ella, Ray decide sacarle provecho a su mejor atributo: su pene enorme. Así que se vuelve acompañante masculino, con Tanya como su proxeneta.