En Nueva York, Gwen Cummings vive de fiesta en fiesta hasta que su borrachera arruina la boda de su hermana. Se robó la limusina y chocó feo. La jueza le dio a elegir: cárcel o 28 días en un centro de rehabilitación bien exclusivo. Ahí adentro, Gwen conoce a su compañera de cuarto, una mujer con sus propios problemas. También se topa con Eddie, un pelotero profesional que está suspendido por su adicción. Entre terapias de grupo y pláticas, Gwen empieza a entender de dónde viene su alcoholismo. El reloj corre, y el día 28 se