Luna pierde a su esposa y a su hija en un accidente de tráfico que él mismo causó. Se hunde en una depresión bien fea. Ni las pastillas ni la religión lo sacan de ahí. Hasta que un día tiene un sueño donde maneja un carro con una mujer, Selva, y su hijo Beni. Luna interpreta eso como una señal y se pone a buscar a esa mujer y al niño para salvarlos.