Abigail vuelve a dar clases en la facultad de Derecho después de superar un tiempo difícil. Quiere enseñar ética jurídica, pero todo se complica cuando llega Lucas. Este alumno es bien listo, pero no tiene nada de moral. Abigail intenta mostrarle lo que está bien y mal, pero Lucas manipula a todos con su inteligencia. Los casos de clase empiezan a parecerse demasiado a algo raro. La profe investiga su pasado y encuentra huecos extraños. Los debates en penal se vuelven personales y peligrosos. Abigail tiene que descubrir qué quiere este tipo sin escrúpulos, mientras cuida su propia estabilidad. La