En la frontera entre Venezuela y Colombia, a finales de los 80, dos tipos sobreviven a un ataque armado cerca del río Arauca. Catorce de sus compañeros quedan muertos. El Ejército los acusa de ser guerrilleros y los quiere sacar por la fuerza de la celda donde los cuida un policía local y todo el pueblo. Ellos juran que son pescadores, pero la presión para que acepten la versión oficial es demasiada.