Simon Birch y Joe Wenteworth son dos niños raritos. Joe nunca conoció a su papá y su mamá, Rebecca, no le suelta ni una palabra por más que insista. Simon, por su parte, mide menos de un metro a los 11 años, pero tiene más personalidad que muchos adultos. Siempre está molestando al cura del pueblo con preguntas difíciles de religión y se junta con Joe para buscar a su papá biológico.