Estamos en el espacio, a 26.000 millas de la Tierra. Ahí hay una prisión orbital, bien dura, hecha por una corporación. Hace 7 años, John Brennick se fugó de otra cárcel, la de Men Tel. Desde entonces, él y su familia han estado escapando de cazarrecompensas. Ahora, Brennick se entrega para salvar a los suyos, pero era una trampa y termina en esa prisión espacial de máxima seguridad. Tiene vigilancia, campos de fuerza y robots por todos lados. Pero este vato es una leyenda fugándose de cárceles. Piensa en su hijo de 10 años