En 1973, durante los 19 días de la Guerra de Yom Kipur, la primera ministra Golda Meir lidia con la posibilidad de que Israel sea destruido. Tiene que manejar a un gabinete que no confía en ella, una relación complicada con Henry Kissinger, y millones de vidas en juego. Su liderazgo duro y su compasión deciden el destino del país y le dejan una polémica fama mundial.