Esto es Death Race, pero no la que conoces. Acá la cosa va más allá. En una cárcel de máxima seguridad hacen una carrera clandestina donde los presos manejan y se matan. El Negro Connor Gibson, un soldado de élite, se infiltra ahí con una misión: chocar y eliminar a Frankenstein, el piloto más famoso. Pero no es fácil, porque el ambiente está lleno de sádicos, como el apostador Goldberg, que regresa para hacer más sangre. Gibson se junta con Baltimore Bob y Listas, dos presos que saben de carros y de sobrevivir. Y aparece Jane, una mesera con un pasado