Kate y John Coleman están destrozados por una pérdida muy dura. Para salvar su matrimonio, deciden adoptar. En el orfanato conocen a Esther, una niña tranquila y educada. Pero algo en su mirada no cuadra. Desde que llega a la casa, pasan cosas raras: objetos que se mueven solos, mascotas que desaparecen, un ambiente pesado. John dice que es normal, que se está adaptando. Kate no traga entero. Empieza a investigar el pasado de la niña y se topa con cosas muy turbias. Cada respuesta que encuentra solo abre más preguntas. La niña no es lo que parece.