Leo trabaja en un call center y es todo lo contrario a un vendedor pesado. Su voz es tan suave que lo delata. Un día se topa con el cliente equivocado: el señor Montenegro, harto de tantas llamadas fraudulentas. Este tipo arma una venganza bien pensada. Lo que parece un día normal se vuelve una prueba difícil. La oficina, con sus cubículos y pantallas, es el lugar de este duelo psicológico. Montenegro no quiere lastimarlo, solo mostrarle las contradicciones del sistema. Leo tiene que enfrentar dilemas sobre su trabajo. Cada llamada lo mete más en problemas. Las víctimas de las ventas ag