Alex y Lisa van en carro a un pueblo perdido. Querían reconectar con sus raíces y conocer secretos de sus familias. Pero al llegar a la casa vieja de los abuelos, las cosas se ponen raras. Algo lleva siglos ahí escondido, y ahora se fija en Alex. Esa cosa se mete en su cabeza, como un virus. Lisa nota que él cambia de a poco: olvida cosas, tiene miradas vacías, se mueve como si no fuera él. Después empieza a hacer cosas que no tienen explicación. La casa también ayuda al bicho ese, tirando datos del pasado familiar. Resulta que todo esto