Tammy lo tenía todo bajo control, hasta que la echaron del trabajo y descubrió que su marido le ponía los cuernos repetidas veces. Sin empleo y sin esposo, agarra el carro y se lanza a la carretera sin planear nada. Lo que no sabía es que su compañera de viaje sería su abuela Pearl, una vieja que suelta groserías cada dos palabras y se toma bourbon como si fuera agua. Las dos se meten en un auto todo desmadrado y arrancan por carreteras secundarias, donde los planes de Tammy chocan de a madre con la forma de vivir de su abuela. Entre gas