En noviembre de 2012, Rachel Kusza y su equipo de filmación viajaron a Transilvania para grabar un documental sobre el bosque Baciu. Ese lugar tiene fama por cosas raras, avistamientos de fantasmas y gente desaparecida. Nunca más se supo del equipo. Dos años después, Howard Redman, el maestro de Rachel, encontró la cámara del equipo enterrada en la nieve. También conocida como: The Devils Forest.