Elena vive en un barrio tranquilo, con casas de colores bonitos pero vidas complicadas. Le acaban de dar un diagnóstico terminal y se enfoca en criar a su hijo Leo, un chico de seis años bien terco como ella. Mientras arregla los últimos detalles de su vida y busca quién se quede con su hijo, se topa con Javier, un arquitecto soltero que vive para sus planos. Se conocen en el parque donde juega Leo. Javier empieza a meterse en la vida de esta familia. Elena ve en él a alguien que puede cuidar a su hijo, pero también siente algo de felicidad que ya no esperaba