Yui intenta escapar, pero la mansión la atrapa. Los hermanos comienzan a jugar con ella, considerándola su “juguete de sangre”. Shu, el hermano mayor, muestra algo de indiferencia, mientras Ayato insiste en que Yui será solo suya. La chica empieza a tener extrañas visiones y sueños con una mujer desconocida.