Tras el revés que sufre su reputación en el instituto, Elle busca refugio en un lugar que la acoge con los brazos abiertos, Bel Air, donde empieza unas prácticas que se moría por hacer y llega a conocer a su ídolo, aunque no tarda en darse cuenta de que todavía tiene asuntos pendientes en Seattle, por lo que deberá decidir entre dos mundos a los que se siente igualmente vinculada.