El crítico de vinos Toyotaka Kanzaki se muere y deja una colección bien chida. Su testamento dice que la hereda quien adivine la marca y el año de los 12 mejores vinos que eligió, además del vino legendario más importante: "Drops of God". Los que compiten son su hijo Shizuku Kanzaki y otro crítico joven llamado Issei Tomine, a quien Toyotaka adoptó. También conocida como: Drops of God.