En Los Ángeles, un fiscal llamado Willy Beachum agarra un caso fácil: un tipo, Ted Crawford, confesó que le disparó a su esposa. Todo parece resuelto, pero Crawford decide defenderse solo y empieza a desarmar la acusación pieza por pieza. Beachum está a punto de cambiarse a un bufete privado, pero el juicio se complica. Aparecen detalles sobre la relación de los Crawford y un detective que podría ser el amante de la víctima. Crawford juega con las dudas y convierte el caso en una partida de ajedrez. El fiscal se da cuenta de que las pruebas tienen errores calculados.