Un chico llamado Leo agarra las cenizas de su abuelo y se va al desierto con su perro. Quiere llegar a las montañas donde al viejo le gustaba ir. En el camino se las ve negras buscando agua y comida, pero recuerda todo lo que su abuelo le enseñó. El perro y él se vuelven un equipo. Al final llega a la cima, suelta las cenizas y se despide.